Trufas heladas y… ¡feliz verano!

trufas heladasSin duda la época más feliz de mi ya de por sí feliz infancia ha sido el verano y a pesar de que casi todo ha cambiado y de que ya no lo paso montada en mi inseparable BH azul, ni subida a los árboles, ni con mis rodillas permanentemente teñidas de mercromina roja, aunque mis veranos no son tan “veranos azules” como antes, tengo la sensación de que si no desconecto radicalmente de lo que hago durante el resto del año, si no disfruto más del aire libre, de días en la playa, de ir al lugar donde pasar los veranos más felices, de ver a personas que quiero y que a lo mejor no puedo ver tanto durante otros momentos del año, si no lo vivo así, creo que no podría cargarme de la energía que necesito para poder comenzar el “curso” con ilusión y ganas, así que, querida familia bloguera, hoy cojo vacaciones y si todo va bien, el 1 de septiembre me tendréis de nuevo por aquí, con muchos proyectos y cosas nuevas…
Hasta entonces, ¡que tengáis un muy feliz verano!!!

INGREDIENTES:
-400 gr de nata para montar (35% MG)
-250 gr de chocolate negro para fundir
-50 gr de chocolate blanco para fundir
-Fideos de chocolate (de colores)

-Montamos la nata.
-Fundimos los chocolates al baño maría, removiendo.
-Añadimos el chocolate fundido a la nata montada y removemos con movimientos envolventes hasta obtener una mezcla homogénea.
-Introducimos la mezcla en una manga pastelera con boquilla redonda (o en una desechable, cortándole la punta).
-Metemos la manga pastelera 5 minutos en el congelador.
-Formamos bolas y las depositamos en una bandeja grande.
-Las metemos en el congelador 30 minutos, hasta que estén casi congeladas.
-Rebozamos las trufas en fideos de chocolate de colores.
-Volvemos a congelarlas unas 2 horas.
-Para servirlas, las sacaremos unos minutos antes del congelador y así estarán más cremosas.

El resultado es un cremoso helado de chocolate, sin azúcares añadidos. Fácil, fácil, fácil y rico, rico, rico. Las haréis más de una vez…

Lo dicho, nos vemos en septiembre (aunque de vez en cuando me dejaré caer por la página de Facebook). ¡Que tengáis el más feliz de los veranos!!!

trufas heladas

Muffins de plátano y chocolate

muffins de plátano y chocolate-“El día menos pensado sacará una paloma de la chistera”- recuerdo haber pensado más de una vez, pasada mi infancia y con ella, la época de gran parte de mis manías alimentarias…
Mi abuela era la mejor prestidigitadora que he conocido, capaz de convertir conejos en pollos, tortillas de patata con cebolla en “tortillas sin” y experta en camuflar frutas o verduras hasta hacerlas imperceptibles a los ojos de sus nietas, maniáticas todas ellas… ¿Su técnica? Sustituir, sólo de palabra, el ingrediente no deseado.
Durante algunos años fingí seguir creyendo sus palabras; en el fondo me hacía gracia y supongo que al hacerlo, sentía que perpetuaba mi infancia pero llegó un día en que me vi mayor para seguir con aquel juego y decidí liberarla, para siempre, de la pesada tarea de tener que mentir.
-“Abuela, ya me gusta el conejo; no tienes que seguir diciendo que es pollo”.
-“Ahaaa…”- En un primer momento pareció dudar pero enseguida me miró con ojos traviesos y dijo, con la naturalidad y el desparpajo que siempre la caracterizaron: “¿A que está rico este conejo?”
-“Sí, abuela, está muy rico”.
Y atrás quedaron los días de mentiras piadosas y trifulcas alrededor de una mesa.
Hace unos días, al hacer estos muffins, de pronto reviví una de aquellas escenas y pensé que a ella, a mi abuela, la gran prestidigitadora, le habría venido muy bien esta receta cuando la que os escribe se negaba a comer plátano. Sólo que ella jamás los habría llamado muffins, claro…

INGREDIENTES:
-3 plátanos (medianos) maduros
-125 gr de mantequilla derretida
-220 gr de harina (normal o integral)
-100 gr de azúcar
-2 huevos grandes
-1 sobre de gasificante morado+blanco (o 1 cucharada de levadura química+ 1/2 cucharadita de bicarbonato)
-80 gr de pepitas de chocolate

-Esmagamos bien los plátanos con un tenedor hasta conseguir una textura sin “tropezones”.
-En un bol mezclamos la mantequilla con los huevos batidos.
-En otro bol mezclamos la harina, el azúcar y los sobres de gasificante.
-Agregamos la mezcla de los huevos, a continuación el puré de plátano y mezclamos todo hasta que quede bien mezclado (aunque sin revolver más de la cuenta).
-Añadimos las pepitas de chocolate y revolvemos una vez más.
-Vertemos la mezcla en cápsulas para magdalenas y horneamos (horno precalentado a 200 grados) durante unos 20 minutos.

Estoy segura de que será una receta que tendrá éxito en vuestra casa y que, si la probáis, haréis una y otra vez.
Si queréis saber algo más sobre mis “manías”, podéis pinchar aquí. Si lo que queréis es otra receta hecha con plátano y una de las que más éxito ha tenido y tiene dentro y fuera de  mi casa, podéis verla aquí. Si queréis saber la fuente de  la receta, la encontraréis en el blog de Paula, un blog amigo, I Love Bugs. Por lo demás, ¡que tengáis una muy feliz semana!!!

muffins de plátano y chocolate

Polos de café bombón (LRF)

polos de café bombónMe resulta difícil encontrar las palabras exactas que definan la felicidad. Confieso que lo he intentado y no he podido. Me resulta más fácil enumerar cosas que me hacen feliz pero al hacerlo me he dado cuenta de que además de esas cosas absurdas que me proporcionan felicidad (como pelar pipas para comérmelas todas juntas después, comprobar, varias veces al día, cuántos milímetros han crecido los tomates de mi invernadero, balancearme en las hamacas de mi jardín mientras me imagino que estoy bajo el cielo de otro hemisferio, explotar, con saña, las burbujas de los plásticos de embalar, cantar en el coche, a pleno pulmón, cuando nadie me oye o andar descalza sobre la hierba mullida), además de todo esto, como os digo, el resto de cosas que me hacen feliz casi siempre van acompañadas de los adjetivos “bueno”, “divertido” o “bonito”… una buena compañía, una (buena) conversación divertida, una vista bonita, una buena descripción, una fiesta divertida, una buena comida… Vamos, que no hace falta ser un genio para deducir que a mí, como a todo el mundo, lo bueno, divertido y bonito de la vida me hace feliz. Y si alguna vez alguien me pregunta qué recuerdo me gustaría que tuviesen de mí cuando yo ya no esté, sin dudarlo diré: “en algún momento, durante un instante, “esa chica” me hizo feliz”.
Eso mismo debió de pensar Sandra cuando creó “La Receta de la Felicidad”, un blog bueno, bonito y divertido que a mí me hace feliz. ¿La receta de hoy? Unos polos de café bombón de su libro “Polos y Helados”.

INGREDIENTES:
Para la capa de café:
-250 ml de café recién hecho
-150 gr de leche condensada
Para la capa de leche condensada:
-200 ml de nata para montar (35% M.G).
-100 gr de leche condensada

Para la capa de café:
-Mezclamos el café caliente con la leche condensada y dejamos enfriar.
-Vertemos en los moldes, rellenando, 1/3, la mitad o 2/3 (como prefiramos).
-Introducimos en el congelador.
-Pasada 1 hora (aprox.) insertamos los palitos.
-Llevamos al congelador hasta que la capa del café esté totalmente congelada.
Para la capa de leche condensada:
-Mezclamos la nata fría con la leche condensada.
-Rellenamos los moldes con una capa de leche condensada y llevamos al congelador.
-Si vamos a rellenar los moldes con otra capa de café, habría que esperar de nuevo a que la capa de leche condensada se congelase totalmente (unas 4 horas).
-Dejamos en el congelador 24 horas.
-Para desmoldarlos, pasaremos los moldes por agua templada.

Algo fresco y fácil que nos ayudará a sobrellevar mejor el calor… Si queréis otra receta de helado, podéis ver ésta que publiqué el año pasado. Y si queréis estar enterados de todo lo relacionado con este blog, podéis hacerlo a través de facebook.
Con la receta de estos polos bombón os dejo, esperando haberos hecho un poco felices hoy y deseando, como siempre, ¡que paséis una muy feliz semana!!!

polos de café bombón

Macarons

macaronsEn un mundo perfecto a una mujer perfecta le sale todo perfectamente bien… a la primera.
-Acude puntual e impecable a sus citas y jamás pierde la compostura.
-Sus hijos permanecen limpios todo el día, se comportan como ella espera que se comporten y jamás la dejan quedar mal.
-Por supuesto nunca se le quema la comida, es la anfitriona perfecta y en las ocasiones especiales brilla especialmente.
-Borda los macarons porque tiene la receta infalible que hace que siempre le salgan bien.
En mi mundo imperfecto (y en el de Bridget Jones) el componente “sorpresa” siempre está presente, propiciando que pueda ocurrir que:
-Te veas obligada a llevar a los niños a una reunión escolar, que el pequeño se te quede dormido en brazos y que sus ronquidos y otros sonidos hagan que las miradas se claven en tí.
-Que tu marido te presente a una persona con la que está a punto de empezar un negocio y que una de tus adorables criaturas, que está rompiendo a hablar, decida en ese momento combinar las letras para formar, alto y claro, un P__A por todo saludo, acompañado de una patada al más puro estilo Froilán de Borbón, y que tus desesperados intentos por hacer ver a la susodicha que lo que el niño quiere es FRUTA, resulten vanos, dada la insistencia del niño y tu cara colorada.
-Que justo el día que haces una comida para tu familia política, se te queme el plato principal y el flan se rompa al desmoldarlo, dando al traste con tu intención inicial de impresionar a tu suegra y consiguiendo, a cambio, que ésta termine mirando a su hijo con cara de compasión.
-Que en una conversación con unos ingleses del mismo Oxford, te presenten a unos friends, que tú entiendas que son French, que por ello te pases un buen rato alabando las excelencias del país vecino y que además interpretes sus educadas caras flemáticas como “clara manifestación de maleducación y falta de sentido del humor”.
-Que tengas la receta infalible para hacer macarons, esos deliciosos y sumamente delicados bocados franceses, que más bien parecen existir para complicar la existencia de esta pobre bloguera, pero que para conseguir que te salgan hayas tenido que:
-Agotar prácticamente el stock de almendra molida del supermercado donde habitualmente compro.
-Bendecir una y mil veces la existencia de botellas de treinta claras de huevo pasteurizadas.
-Encomendarme, después del tercer intento, a Ntra. Sra. del Macaron para que me guiase por el buen camino.
-Lamentarme, tras cada fracaso, por el recibo de la luz que está por llegar.
-Ver cómo mis primeros intentos de macaron se hundían, se quebraban, se desparramaban o se asemejaban más a una galleta campurriana que al sofisticado bocado francés…
…Peeeero después de cuatro intentos fallidos, de leerlo todo acerca del mundo del macaron, de acordarme de la madre que un día lo creó, después de observarlos, cada segundo, a través del cristal del horno, con la misma atención que Jane Goodall observaba a sus gorilas y de repetirlos una vez más, no fuese a ser que me hubiesen salido de chiripa, después de haber vivido cinco días inmersa en el mundo del macaron, estoy en disposición de decir que lo he logrado, así que sólo me queda que cruzar los dedos y esperar que os guste mi publicación de esta semana…
Y sé que mis amigas estarán pensando que para qué querrán ellas esta ¿complicada? receta de macarons cuando tienen una amiga a la que ya le salen.
Para el resto, para los que no tenéis quién os los haga:

INGREDIENTES:
-90 gr de claras de huevo
-100 gr de almendra molida
-200 gr de azúcar glas
-40 gr de azúcar blanco normal
-1 pizca de sal
-1 pizca de colorante (opcional)
-2 cucharadas de cacao puro en polvo (para los de chocolate)
-Kilos y kilos de paciencia para la primera vez

-Tamizamos la almendra y el azúcar glas. (¡No omitáis este paso!). Si vamos a hacer macarons de chocolate, entonces tamizaremos también el cacao.
-Montamos las claras a punto de nieve (con una pizca de sal) hasta conseguir unos picos firmes y le vamos incorporando el azúcar normal.
-Mezclamos la almendra y el azúcar glas tamizados y lo incorporamos a las claras. Este paso se denomina macaronage y es uno de los pasos importantes porque no debemos pasarnos al revolver la mezcla; revolveremos, con movimientos envolventes, unas diez veces hasta lograr que al dejar caer la mezcla con la espátula, caiga una especia de “cinta” estrecha. (Si queremos colorear nuestros macarons, éste es el momento.
-Dibujamos unos círculos de unos 3 cm de diámetro sobre papel de horno.
-Metemos la mezcla en una manga pastelera con una boquilla redonda y llenamos los círculos con ella.
-Segundo paso importante: el secado. Tenemos que dejar secar los macarons antes de hornearlos. Aquí nos enfrentamos a un enemigo: la humedad ambiental. Nuestro objetivo es que al tocarlos no se nos peguen al dedo. El tiempo de secado variará desde 20 minutos, 45 minutos, 1 hora, 2 horas…
-Tercer paso importante: el horneado (ya sé que estáis pensando que aquí todo es importante). Con el horno precalentado a 150 grados (con ventilador) horneamos durante 12-14 o hasta 16 minutos. Depende de cada horno.
-Las “tapas” o “conchas” del macaron tienen una especie de collar llamado “pie” que, si todo va bien, debe salirle a los pocos minutos de hornearse.
-Sacamos del horno y dejamos enfriar antes de cogerlos.
-Esperamos hasta el día siguiente para rellenarlos; cada uno a su gusto; yo, en este caso, de dulce de leche y Nutella.
¿Entendéis ahora por qué casi nunca salen a la primera?

Llegado el buen tiempo, mis biorritmos funcionan de otra manera así que no puedo aseguraros que pueda mantener mis publicaciones semanalmente, como habitualmente hago. Os lo iré contando a través de Facebook. ¡Que tengáis una muy feliz semana!!!

macarons

Bizcocho cebra tricolor (chocolate, vainilla y fresa)

bizcocho cebra tricolorHay quienes sólo se sienten cómodos con los de su especie, personas que necesitan ver en sus amigos clones de sí mismos y que lo que un día les pareció tan exótico fuera de su país, les produce rechazo en casa… ¡y a mí que la vida así me parece taaaaaaaan aburrida! Porque no hay nada que me guste menos que los guetos y los clones y nada que me guste más que las cajas de galletas y bombones variados, los matices, lo ecléctico, la mezcla… la chispa de la vida.
Y no sé por qué me acuerdo de todo esto al hacer este bizcocho; será por la mezcla de colores, será que me recuerda a mis aventuras africanas, será que tengo la irritante manía de relacionarlo todo o que hoy tenía ganas de hablar. Será un poco de todo…

INGREDIENTES:
-4 huevos
-250 ml de leche
-250 ml de aceite de girasol
-250 gr de azúcar
-300 gr de harina
-1 sobre de levadura (tipo Royal)
-1 pellizco de sal
-1 cucharadita de extracto de vainilla
-2 cucharadas de cacao puro en polvo
-2 cucharadas extra de harina
-50 gr de Nesquick de fresa (o en su defecto, gelatina de fresa)
-Unas gotas de colorante rojo

-En un bol mezclamos los huevos con el azúcar.
-Añadimos la leche, el aceite y la esencia de vainilla y seguimos batiendo.
-Incorporamos la harina, la levadura y la sal e integramos bien todos los ingredientes.
-Dividimos la mezcla en 3 moldes separados; a uno le añadiremos las cucharadas de cacao, al otro las de harina y al tercero el Nesquick de fresa y las gotas de colorante rojo.
-Engrasamos y enharinamos un molde.
-Empezamos con el dibujo…Depositamos 2 cucharadas de la mezcla clarita en el centro del molde; justo encima depositamos otras 2 cucharadas de la mezcla chocolateada y encima de ésta 2 cucharadas de la mezcla de fresa y así sucesivamente hasta acabar las mezclas.
-Horneamos (horno precalentado a 180 grados) durante 50 minutos o hasta que al pincharlo salga seco.

El resultado es un sabroso y vistoso bizcocho que no dejará a nadie indiferente. Además, guardado en una lata se conservará perfectamente durante cuatro días. Ésta es una versión tricolor de otro bizcocho cebra que hice hace tiempo… ¡que tengáis una muy feliz semana!!!

bizcocho cebra tricolor